El caso norteamericano

En el año 2001, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la ley No Child Left Behind Act (que ningún niño quede al margen) para hacer frente al fracaso escolar y llevar a cabo un cambio cultural en el sistema educativo norteamericano. Esta ley es la principal ley federal de EE.UU. en materia educativa y se aplica desde la Guardería hasta Secundaria o High School. Algunas de las nuevas medidas que introdujeron fue la incorporación de varias pruebas de evaluación comunes, la información detallada a las familias de los resultados de sus hijos y de su escuela, comparados con las de su entorno, el incremento de recursos federales a las escuelas que obtienen mejores resultados, la creación de programas de refuerzo para los alumnos con dificultades o más autonomía y flexibilidad para los centros y directores a la hora de innovar o introducir nuevos proyectos o metodologías didácticas.

Como consecuencia de la entrada en vigor de la ley No Child Left Behind Act el Congreso de EE.UU aprobó el Title IX – 2002 con el que se autorizaba a los centros públicos a optar por el modelo pedagógico de la educación diferenciada o introducirlo en algunas asignaturas o programas para mejorar el rendimiento del alumnado. En poco menos de 10 años, se superó el medio millar de centros públicos con estas caracteristicas, y con resultados muy positivos. Tanto Barack Obama, presidente de EE.UU, como Arne Duncan, secretario de Estado de Educación, se manifestaron públicamente a favor de este modelo.

Más de un millón de colegios en 10 años

Actualmente en EE.UU., 1.890 escuelas son diferenciadas, con un crecimiento espectacular especialmente en el sector público, donde desde el 2006, más de 500 escuelas se han convertido –total o parcialmente- en escuelas single-sex. Los resultados han sido muy positivos, no sólo a nivel de rendimiento académico sino también en otros aspectos relevantes. Según un estudio publicado en el 2009 por la Universidad de California a partir del análisis de 225 centros diferenciados y 1.169 escuelas mixtas: “Las chicas graduadas de las escuelas secundarias del mismo sexo demuestran orientaciones académicas más fuertes, niveles más altos de compromiso académico, así como un nivel más elevado de autoconfianza”.

Igualdad de oportunidades 
Son notables los ejemplos que demuestran que esta forma de organización escolar puede ayudar a combatir el fracaso escolar y fomentar la igualdad de oportunidades entre el alumnado con una situación socioeconómica desfavorable.

Para ellos
En los barrios más desfavorecidos de Chicago, menos del 40% de alumnos afroamericanos finalizaban la escuela secundaria y sólo uno de de cada cuarenta chicos llegaba a la Universidad. A raíz de estas cifras tan preocupantes, nació la ’Urban Prep Charter Academy for Young Men (www.urbanprep.org), instituto público para chicos negros sin medios económicos situado en el sur de Chicago y en el que se ingresa por sorteo. La cuota de éxito escolar hace que ahora lo consiga prácticamente el 100% del alumnado.

Uno de los primeros colegios que visitó el Presidente Obama con su mujer fue una de estas escuelas, lo que ha propiciado que sus alumnos sean conocidos como “Little Obamas”. En el 2013 el 100% de estudiantes de último curso (167) de la Urban Prep Academy`s de Chicago entraron a la Universitat.

Para ellas 
También para las chicas de minorías socialmente desfavorecidas la formación en colegios diferenciados es determinante. El caso más paradigmático es el de la Young Women’s Leadership School de New York, con escuelas para chicos en Harlem y el Bronx, el 70% de las cuales viven por debajo del índice de pobreza.

Cuando se crearon en el año 1996 –bajo mandato presidencial de Bill Clinton- se dieron cuenta de que estas chicas vivían en un medio dominado por los chicos.

En el año 2002, conseguían el ingreso en la Universidad el 96%, frente al 50% de media en New York. Esta estadística se ha mantenido: en el año 2006 TYWLS East Harlem obtuvo el primer lugar por la ratio de graduación, con un 100%.

En el 2007, este indicador fue del 97%, ante la media de la ciudad, que se mantuvo en el 50%.