Sandra Remón

Mientras España castiga la educación diferenciada, EEUU se beneficia de los éxitos que allí cosecha. “No se trata de meter a las niñas en conventos y a los niños en monasterios. La explicación del derecho que deberían tener los padres para decidir si quieren que sus hijos tengan una educación pública diferenciada es tan sencilla como que los niños y las niñas son diferentes. El desarrollo neurológico es diferente en ambos sexos y, formando a los profesores, se puede conseguir que rindan más y así mejorar las cifras de fracaso escolar”.

El presidente de la Asociación Nacional para la Educación Pública de un solo Sexo en EEUU (NASSPE), Leonard Sax, ha hecho escala este jueves en Madrid para impartir una conferencia en el Foro de la Nueva Sociedad e importar datos que corroboren la importancia de la educación diferenciada ahora que en España el panorama educativo está tan revuelto.

¿Por qué no se permite la libertad de elección de la familia en la educación de sus hijos? ¿Por qué no tienen derecho las familias sin recursos a dar a sus hijos una enseñanza pública de calidad que rompa con el fracaso académico actual? ¿Por qué no se adapta la enseñanza a un modelo que, implantado cada vez más en diferentes países, está dando resultados más que optimistas?

El profesor Sax, volcado en la implantación de la educación diferenciada en EEUU desde hace unos años, asegura que cuando comenzó a trabajar en esta labor en 2002, en su país sólo había 11 colegios públicos diferenciados. Hoy son 540 (95 exclusivamente diferenciados y el resto, mixtos que ofrecen educación diferenciada), y la estadística que arrojan los mismos es muy esperanzadora.

Asegura Sax que “uno de estos centros públicos que implantó la educación diferenciada hace cuatro años muestra excelentes resultados. Mientras el 69% de chicas aprobaron en un colegio mixto, en el diferenciado la tasa de aprobados fue del 75%, y en el caso de los chicos, la diferencia fue aún mayor. Mientras que en el mixto aprobó el 55%, en el diferenciado lo hizo el 85% (…) Hay que entender que niños y niñas son diferentes y que si queremos ayudarles hay que proteger esas diferencias”.

“Está científicamente demostrado que el desarrollo de los cerebros de los niños siguen un proceso diferente que se asemeja en la adultez, pero a los 6 años, un niño tiene la mitad de capacidad de atención que una niña. Hay más de dos desviaciones estándar entre ambos. Por eso, los padres deberían tener la posibilidad de escoger entre llevar a su hijo a un centro en el que se intente explotar al máximo su capacidad. Del mismo modo, la mejor manera para enseñar informática a una joven no es la misma que la de hacerlo con alumnos varones”, opina. “Y sin ningún tipo de intervención de la Iglesia. Esto no debe convertirse en un debate político ni religioso”

Profesores formados que motiven a los alumnos

Como explica Leonard Sax, no en todos los centros la estadística es tan buena, ya que es imprescindible la preparación del profesorado. “Separar por edificios no garantiza el éxito. Hay que formar a los profesores para que motiven a los alumnos”, aconseja.

Según el experto, “conviene recordar que cuando los colegios pasaron a ser mixtos, ni había la libertad que hay ahora, ni los estudios neurológicos con los que contamos en la actualidad”. Para Sax, es una cuestión de “libertad y justicia social”. A su parecer, el gran problema actual es la “ignorancia”. “No somos conscientes de que los cerebros se desarrollan de forman diferente”, y que si la educación no trabaja en ello, se pierde potencial.

En España, al igual que en el resto de países, el género que más fracaso escolar acumula en sus currículums es el masculino. Según datos hechos públicos esta semana, sólo en Madrid, el 34,1% de los chicos no superaron la ESO en 2006 -el 24% de las chicas- y el 25,3% de los madrileños entre 18 y 24 años no acabaron sus estudios universitarios. Según un informe de Magisterio, el mayor fracaso escolar se da en Alicante y Ceuta, con un fracaso escolar del 44% y 52% respectivamente.